
TRABAJO INFANTIL INFORMAL Y EDUCACIÓN.
Los niños trabajadores en Lima no han desertado de las escuelas y los que la han abandonado no se han dirigido fundamentalmente al trabajo; se puede afirmar que la absoluta mayoría de los niños trabajadores siguen asistiendo a las escuelas, muchos declaran que el trabajo les ayuda en el colegio, incluso para pagar la matrícula, los útiles o el uniforme. Trabajan para no desertar. A pesar de todo, la educación sigue siendo un bien con prestigio. Sin embargo muchos llegan tarde o muy cansados, o disponen de poco tiempo para realizar las tareas; queda por dilucidar la influencia del trabajo infantil en el rendimiento académico
APORTE A LA ECONOMÍA FAMILIAR.
En lo que respecta a las remuneraciones, en promedio no alcanzan el mínimo legal, la mayoría de veces es una propina y un segmento importante no recibe retribución alguna por su trabajo; la yuxtaposición de su status de hijo y trabajador redunda negativamente en los ingresos del niño, pero difícilmente se puede hablar de explotación en estos casos.De esta manera, el trabajo gratuito o casi gratuito es su principal aporte a la economía familiar. A través del trabajo los niños se van formando como personas responsables y solidarias con los suyos, a pesar de ser una actividad impuesta. En áreas rurales el trabajo infantil comienza a muy temprana edad, a los 5 ó 7 años los niños y niñas acompañan a sus padres en labores auxiliares y son educados en el trabajo por ellos, con conocimientos que no podrá adquirir en la escuela, la cual desarrolla contenidos ajenos a su realidad; su contribución económica tiende a aumentar con la edad.Sin embargo existen casos en que el niño o adolescente es contratado para trabajar con y para terceros. Los cultivos en la selva y la minería en la sierra, son las dos actividades en que se evidencia explotación.
Finalmente, una pequeña nota sobre los niños que viven en las calles. Se calcula entre 1500 y 2000 los niños que "viven" en las calles de Lima y otras ciudades del país, expuestos a múltiples riesgos y limitaciones. La totalidad de ellos se inician en el consumo de inhalantes y alcohol, desarrollan conductas antisociales y, en especial las niñas, suelen ingresar a la prostitución (1). En su gran mayoría son varones, provincianos, de trece años o más que han hecho de las calles su hábitat principal, reemplazando a la familia como factor principal de crecimiento y socialización (2).La causa principal de la expulsión de niños y niñas a las calles está asociada a carencias socioeconómicas y afectivas que desembocan en violencia y maltrato, incluido el abuso sexual. Los principales factores que condicionan maltrato infantil están referidos a patrones tradicionales de crianza, concepciones de autoridad, de disciplina y castigo, a la concepción del niño como objeto, así como a estresores psicosociales en la vida cotidiana de los adultos y las familias (1).Para Sylvain Fillion, experto canadiense en trabajo social que trabaja con menores en el distrito de La Victoria desde mayo de 1998, los niños de la calle "hacen lo posible para sobrevivir, roban, se prostituyen, mendigan. Quizás no tengan salida, porque no acceden al colegio y hay pocos servicios de apoyo.En la base, sin embargo, hay vivencias en común: el sufrimiento, la soledad y la esperanza de un mundo mejor, algo como una quinta estación, ese lugar ideal que existe dentro de cada uno a la espera de un buen momento para brotar"
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