jueves, 29 de noviembre de 2007

Le compramos el Caramelo o no¿?¿?...........( I )



ANTES DE COMENZAR
¿Recuerdas a esas caritas tristes que te ofrecen "frunas" en las calles?
¿Escuchaste acaso el reportaje de los "niños del terokal"?
¿Sabes lo que en verdad significa ser "pirañita" o "pájaro frutero"?
¿Se deben aplicar los mismos derechos al adolescente homicida?

En primer lugar tendríamos que definir el trabajo infantil estableciendo la diferencia entre trabajo formal y trabajo informal y entre trabajo nocivo y formativo; en segundo lugar, debemos hacer una distinción entre los niños que utilizan las calles como centro de trabajo y aquellos que en verdad viven en las calles. Finalmente se describirán aspectos relacionados con los diferentes grupos y se hará una síntesis final.Obviamente, en las calles encontramos mucho más niños y niñas que no han roto lazos con su hogar, que niños alejados de los mismos, siendo estos últimos los llamados "niños de la calle". Los primeros forman parte del sistema económico familiar y, por ende, se encuentran realizando trabajo infantil, los otros suelen incurrir en acciones ilegales, en la aplicación de estrategias de supervivencia completamente distintas.



TRABAJO INFANTIL CALLEJERO EN LIMA.

La calle es el espacio de trabajo fundamentalmente de los más pequeños; suelen ser niños desde los seis años, sin embargo la mayor proporción tiene entre 12 y 15 años de edad; entre 16 ó 17 años buscan una ocupación más estable y quizá de mayor prestigio, ya sea en empresas formales o en los talleres del sector informal. Sigue siendo un sector preponderantemente masculino, usualmente proceden de estratos pobres. La mayoría (80%) se dedica al comercio ambulatorio de diversos productos, un grupo más reducido (12%) presta servicios en las calles tales como lustrar zapatos o cuidar carros, pero también encontramos menores que ayudan a preparar comidas (8%) que serán luego vendidas a los transeúntes. Sin embargo, en estos últimos años, recesión y desocupación conspiran para que también este sector sea ocupado por adultos (9).En su mayoría estos niños no trabajan solos rendimiento académico (9). en las calles sino con la cercana supervisión familiar. Bajo la aparente independencia encontramos, especialmente en la venta ambulatoria, una red de miembros de la familia que se distribuyen y copan determinado espacio, aumentando el número de clientes y asegurando la protección del menor.El radio de acción de las mujeres es menor al de los varones. La jornada de trabajo, determinada por los padres, es en promedio 9 horas diarias, durante seis días a la semana, y casi la mitad no descansan ni un solo día; dedican más tiempo al trabajo incluso que un obrero o empleado adulto, quienes por ley tienen una jornada semanal de 45 horas. De no dedicar este lapso de tiempo a la actividad económica que desarrollan, y dada su escasa rentabilidad, probablemente no obtengan ni siquiera el mínimo necesario para la sobrevivencia familiar.Las condiciones de trabajo se resumen en peligros constantes: accidentes, robos, ruidos extremos, inhalación de gases tóxicos y polvo, cambios climáticos, secuestros e incluso homicidios, (tal como está ocurriendo en las ciudades brasileñas); sin embargo ni los niños ni los padres son conscientes de tales peligros. Las calles no son sólo un centro laboral, sino también un espacio de autoeducación no formal donde aprenden valores y normas de comportamiento (9).Para un gran porcentaje de los menores que trabajan, viven o se desplazan en las calles, tanto la policía nacional como los agentes municipales constituyen el principal peligro; ya sea por decomiso, represión, extorsión, e incluso, homicidio. Últimamente se realizan notables esfuerzos en la policía para revertir ésta imagen, pero aún no se llega a los niveles deseables.

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